La revolución está en nuestras manos

Opinión 13 de enero de 2020 Por
Aceptamos la vida con resignación y nos decimos… siempre fue así, pobres y ricos, afortunados y desafortunados, sanos.. enfermos… nada nos importa, hasta que nos toca de forma directa.
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Miles de personas intentan entrar a Europa pero no pueden… las puertas están cerradas, el motivo? lo que ya sabemos, como nos educan día a día desde los medios de comunicación, no hay para tanta gente, si no tenemos ni para nosotros… etc. en fin, cada uno sabe de sobra como justifica semejante barbarie, y  digo barbarie porque no vienen de turistas, sino por hambre, por huir de la violencia, por buscar una vida mejor.

Y eso que tiene que ver conmigo?

Ahí entramos en el tema de esta nota, todo lo que no toque directamente tus intereses o los de tus allegados parece que nada tiene que ver contigo, y así es, ya que no sientes verdaderamente nada por aquello que no comprometa tu cuerpo de forma directa. Así, el hambre de un desconocido no es igual a la tuya, o a la de tu hijo. Solo queda el dato de la desgracia ajena, y la vida sigue sin modificarse ya que toda esa información del mundo no nos toca de forma directa.

Aceptamos la vida con resignación y nos decimos… siempre fue así, pobres y ricos, afortunados y desafortunados, sanos.. enfermos… nada nos importa, hasta que nos toca de forma directa.

Hasta aquí creo debemos estar de acuerdo, mas o menos ese es el diagnóstico común, claro, siempre hay gente más comprometida, pero no es nuestro tema, estamos en una generalidad.

Un imagen entra por tus ojos, algo que llama la atención cuando vas por la calle, algo que conecta con lo que “crees te hará feliz”… entonces una sonrisa se dibuja en tu rostro. esa imagen totalmente inesperada ha conectado con tus intereses y ha provocado un instante de felicidad…  esto no es universal, solo te ha sucedido a ti, de una manera totalmente particular. Esto puede ser totalmente a la inversa con un estímulo negativo para ti, como podría ser el caso que comenzamos a conversar en este artículo. Así es nuestra conciencia, actúa de acuerdo a lo que resuena en nuestro interior manteniendo un equilibrio social tolerable para algunos, desesperante para otros.

A veces todo esto se derrumba y sucede lo extraordinario, la imagen no viene del “exterior”, tampoco responde a una necesidad aparente sino que irrumpe desde otro lugar, momentos inspirados… creativos… amor por todo lo existente, dirección en la vida… propósito… esas cosas que rara vez nos ocurre y que “revolucionan” totalmente nuestra vida y nuestras capacidades. Es desde ese lugar donde la “experiencia” del cambio se hace real, no es un cálculo, no está determinado por necesidades inmediatas, es otra cosa y sin embargo de ahí ha llegado todo lo bueno que ha creado la humanidad.

La verdad que nada nos es ajeno, aunque no tengamos plena conciencia de ello, la verdad es que hay momentos donde brota desde lo más profundo de nuestro ser la necesidad de aportar, de dar, de crear para todos, eso no se puede etiquetar con nada, pero así es.

Podríamos irnos a trabajar a África, a crear industrias, a igualar al menos los servicios de salud y educación que hemos logrado en otros lugares. Podríamos organizarnos entre los vecinos creando una comunidad basada en nuevos valores, podríamos… hacer tantas cosas… solo-hace-falta-imaginarlas…

La revolución se produce cuando la necesidad lo exige, eso dicen algunos, sin embargo puede brotar desde otro lugar, si quieres podemos buscarlo juntos, te doy un abrazo por haberme leído hasta aquí… (continuará….)

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